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Los años, sin máscaras
Los años, sin máscaras

La juventud está llena de ímpetu, de emociones y de un espíritu soñador. Cada etapa de la vida tiene un ingrediente adicional que le suma alegrías a nuestra existencia, pero también nos enfrenta a presiones que nos obligan a cargar pesos que no nos dejan fluir, máscaras que van escondiendo lo que realmente somos y van dejando relegado lo que nos hace sentir realizados. Este mes te invitamos a reflexionar sobre esas máscaras típicas que sin querer nos vamos poniendo con el tiempo.

  1. El más fuerte.

¿Desde cuándo mostrar tu lado más sensible se convirtió en sinónimo de debilidad? Crees que tienes la obligación de ser fuerte para tus amigos, tus compañeros de trabajo, tu pareja y tus hijos, y lo más importante, para ti mismo. Sin embargo, llorar, decir “no puedo más” o “no soy capaz”, es válido.

  1. La felicidad ideal.

La felicidad absoluta solo existe en las redes sociales.  Nadie está obligado a tener una vida perfecta.  Las apariencias de una familia ideal, los lujos y una fachada de entera satisfacción personal, nos obliga a vivir fingiendo. La felicidad no está en tener o ser lo que no somos, sino en nuestra actitud frente a la vida.

  1. “Yo puedo con todo”.

Aguantamos, nos multiplicamos, cargamos y aceptamos cosas en nuestras vidas que no nos corresponden.  Tenemos una equivocada idea de autosuficiencia, donde pedir ayuda se convirtió en una muestra de incapacidad.  ¿Qué pasa si hoy no puedes? Alguien más lo tendrá que hacer y el mundo no va a cambiar, al contrario, te quitarás un peso de encima.


Los años, sin máscaras
  1.  Alcanzar el éxito.

Nuestra sociedad nos ha enseñado a asociar el éxito con el dinero. Vivimos en una carrera por ganar más, tener más y mostrar más, aunque ni siquiera podamos tenerlo.  Los años además, se convierten en un termómetro de esta falsa idea de éxito, porque son directamente proporcionales a él, si no tenemos éxito a cierta edad, hemos fracasado. La pregunta es: con qué realmente nos sentimos realizados, plenos y satisfechos? La familia, la paz interior, el trabajo que siempre quisimos? El éxito es personal y sólo tú sabes cuándo lo has alcanzado.

En octubre, mes de los disfraces y las máscaras, aprovechemos la Experiencia de los años y la confianza que hemos ganado, para quitarnos muchas máscaras y seguir caminando sin tanto equipaje, más tranquilos, más felices. ¡Feliz Halloween!

Cuéntanos en los comentarios ¿Cuál es tu máscara?

 

 

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