fbpx
Vino Sansón
Ser padres, una gran lección de vida

Hace una semana estuve en una pequeña reunión familiar. En la tarde, nos sentamos a jugar Damas Chinas, un tradicional y divertido juego de mesa. Por primera vez mi hijo de tan solo 10 años, se animó a participar.

Mientras el juego transcurría, yo como buen padre, iba indicándole a mi hijo cómo mover de una forma efectiva sus fichas, cómo avanzar, cómo saltar los obstáculos. Poco a poco y de forma muy rápida, fue entendiendo el juego y decidió hacerse dueño de sus fichas.

Seguía observándolo y más concentrado en su juego que en el mío, y con la mejor intención del mundo, quería continuar sugiriéndole movimientos, hasta que me dijo: “Papá déjame, yo quiero mover mis fichas”.

Le respondí: “Claro, me encanta que lo hagas!”. Y se lo permití. Sin embargo en muchas ocasiones ví cómo elegía una jugada, teniendo mejores opciones de juego, con las que podía llegar más lejos. No pude evitarlo y varias veces quise volver a ayudarle, a indicarle o a decirle: “Hubieras hecho mejor esta jugada”.

No pasó mucho tiempo, hasta que ya sulfurado mi hijo de 10 años me dijo: “Papá, ya te dije que me dejes jugar, es mi juego, yo decido si me equivoco!!”.

Me sorprendió su respuesta, más por el increíble mensaje que tenía de fondo.  Así que miré a mi hijo con todo mi amor y simplemente le dije: “Tienes toda la razón, es tu juego”.

 El juego terminó, y al final, ambos aprendimos una lección: mi hijo aprendió a jugar Damas Chinas y yo aprendí:

Que la experiencia se gana a través de nuestras propias vivencias, no de vivencias ajenas.

Que vivir implica equivocarse y aunque como padres, no quisiéramos que ellos cometieran errores, ellos quieren volar y el precio de abrir las alas y emprender el vuelo de forma independiente, es caer, pero están dispuestos a pagar el precio.  Caer también enseña y ellos lo necesitan.

Finalmente, que por más que los aconsejemos, les hablemos, les indiquemos, ellos quieren hacer su propio camino y no quieren ni pueden seguir el nuestro.

Aunque la experiencia que hemos ganado, nos ha enseñado a avanzar, a ver más opciones y jugadas, y a superar mejor los obstáculos,  ellos son dueños de sus fichas y deciden cómo moverlas.

En el mes del Padre, Sanson celebra la experiencia que hemos ganado con los años y el amor que nos permitirá enseñarles a abrir las alas para que emprendan su propio vuelo.

Igual, siempre estaremos ahí, a su lado, para guiarlos, escucharlos, apoyarlos y amarlos incondicionalmente.

¡Feliz Día!

Otros artículos